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Síntomas físicos de ansiedad que asustan

¿Por qué tu cuerpo reacciona así?

Cuando la ansiedad se activa, el cerebro envía una señal de «peligro inminente» y el cuerpo entra en modo de supervivencia (lucha o huida).

El cuerpo cambia y tu lo notas:

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Sientes un nudo en la garganta que no te deja tragar.

De repente, el corazón te va a mil por hora, notas pinchazos en el pecho o una falta de aire que te asfixia.

Lo primero que te viene a la mente es el peor de los escenarios:

«Me está dando un infarto», «Tengo una enfermedad grave» o «Me voy a volver loco».

Lo primero que necesitas saber es esto: el miedo que sientes es 100% real, pero tu cuerpo no está en peligro.

Los síntomas físicos de la ansiedad más comunes y extraños

El pecho y la respiración: ¿Infarto o ansiedad?

Taquicardia y palpitaciones: Sientes que el corazón se va a salir del pecho o que late a destiempo. Tu corazón no está fallando; solo bombea más sangre para ayudarte a «correr» de un peligro que tu mente percibe como real.

Falta de aire (Disnea psicógena): La sensación de que el aire no llega a tus pulmones o de que no puedes respirar hondo. Al asustarte, respiras más rápido de lo normal (hiperventilación), lo que paradójicamente altera los niveles de oxígeno y dióxido de carbono, haciéndote sentir más ahogado.

Opresión o pinchazos en el pecho: Una tensión brutal en los músculos intercostales que imita a la perfección el dolor de un problema cardíaco.

La cabeza y la percepción: Pérdida de control

Mareos e inestabilidad: Sentir el suelo como si fuera de algodón, flotación o la sensación inminente de que te vas a desmayar (aunque la presión alta de la ansiedad suele impedir que ocurra).

Tensión cervical y de mandíbula (Bruxismo): Acumulas tanto estrés que los músculos del cuello, los hombros y la cara se tensan, provocando dolores de cabeza tensionales y pinchazos en el cuero cabelludo.

Despersonalización y desrealización: Sentir que estás fuera de tu cuerpo o que lo que te rodea es falso, como una película. Es solo un mecanismo de defensa de tu cerebro para «desconectarte» de un estrés emocional que ya no puede procesar.

El sistema digestivo: Tu segundo cerebro

Nudo en el estómago o en la garganta: La dificultad para tragar (conocida como globo histérico) ocurre porque los músculos de la laringe se contraen por el miedo.

Digestiones pesadas, gases o colon irritable: Cuando hay ansiedad, el cuerpo desvía la sangre de tu estómago hacia tus piernas y brazos para prepararse para la huida. Al hacer esto, la digestión se detiene o se altera por completo.

La verdadera raíz de la ansiedad: Cuando el cuerpo grita lo que la emoción calla

Chica trabajando con un ordenador que sufre ansiedad y se agarra la cabeza

Intentamos «luchar» contra estos síntomas, controlarlos a la fuerza o taparlos únicamente con medicamentos.

Sin embargo, la ansiedad física no es el problema real; es una alarma.

Tu cuerpo no está roto ni enfermo. Los síntomas físicos son, en realidad, bloqueos emocionales.

Cuando pasas meses o años silenciando el miedo, la tristeza, la culpa o la rabia, o cuando no pones límites en tu vida por miedo al rechazo, tu mente ya no puede contener esa carga.

Es entonces cuando el cuerpo toma el control y empieza a gritar a través de la taquicardia, el mareo o el dolor.

Ir a la raíz verdadera de la ansiedad significa dejar de ver el síntoma como un enemigo mortal y empezar a preguntarte con compasión¿Qué emoción primaria estoy intentando evitar? ¿De qué situación o decisión me está intentando proteger esta alarma corporal?

Cómo calmar tu cuerpo en el momento: El poder del Mindfulness

En lugar de pelear con tu cuerpo, te invito a probar estos pasos basados en Mindfulness la próxima vez que los síntomas físicos se disparen:

  1. Observa sin juzgar: Cierra los ojos por un momento, localiza el síntoma en tu cuerpo y siéntelo sin querer que desaparezca
  2. Dale espacio al síntoma: Di mentalmente: «Está bien, noto mi corazón ir rápido. Siento este miedo en mi cuerpo y le permito estar ahí en este momento».
  3. Respira de forma amable: suelta aire y deja que el ritmo natural vuelva a aparecer. No intentes respirar profundamente a la fuerza si sientes que te ahogas, ya que hiperventilarás más.
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Apaga la alarma de la ansiedad y su raíz

Si estás cansado de vivir con miedo a tu propio cuerpo, de visitar médicos de urgencias que te dicen que «no tienes nada» y quieres dejar de poner parches temporales a tu malestar, es momento de mirar hacia dentro.

En Psicoserenidad te acompaño a través de la Terapia Focalizada en la Emoción y la terapia con Mindfulness para que dejes de luchar contra la ansiedad y empieces a entenderla. Sanar la raíz es el único camino hacia una paz mental duradera.

Para empezar a tomar el control, puedes ver en «cómo empiezo mi terapia» como empezar terapia o directamente agendar una sesión de información en «reserva tu sesión de valoración gratuita».

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